san vicente de la barqueraSan Vicente de la Baquera con los Picos de Europa al fondo.

La costa occidental de Cantabria se reconoce desde el mar muchas millas adentro, los Picos de Europa, con sus cumbres nevadas de más de 2.500 metros, son un punto para toda embarcación que navega el Cantábrico. Este espectacular marco natural hace de San Vicente de la Barquera una de las poblaciones más bellas de nuestra región. Las rías son cruzadas por dos puentes, el segundo hacia Asturias nos acerca al Santuario de la Barquera, que tenía adjuntada una hospedería de peregrinos. La ruta hacia Santo Toribio se dirige hacia la Acebosa, pasando entre el Cueto y el monte San Martín. La villa fue repoblada por el rey Alfonso a mediados del siglo VIII. Se alzó entonces el castillo, y alrededor de él fue creciendo. El periodo de auge económico de San Vicente se desarrolla a partir de 1210, cuando Alfonso VIII otorga el fuero. Gracias a estos privilegios se construye la bella iglesia gótica. San Vicente de la Barquera formó parte del Corregimiento de las Cuatro Villas de la Costa de la Mar y capital de la hermandad de las Cuatro Villas de la Mar. La ruta tradicional que accedía desde la costa a Liébana se iniciaba en este incomparable entorno. Los picos nevados se divisaban desde la mar como una gran muralla blanca. El camino estaba escrito a través de la cuenca del Nansa y el Valle de Lamasón. Desde allí existían dos variantes, la primera por el Collado de Pasaneu al Valle de Bedoya, y la segunda por el Collado de Arceón a Lebeña. Reunificadas ambas rutas en Castro, remontaban el curso del río Deva hasta Potes. Los hitos fundamentales del camino siguen siendo antiguos monasterios e iglesias.

mapa camino lebaniego

CAMINANDO POR LA TRADICIÓN, DE LA ACEBOSA A CADES

Abandonamos con inmejorable recuerdo la villa marinera de San Vicente de la Barquera, para adentrarnos al interior de Cantabria en busca del próspero valle del río Nansa. El pueblo de la Acebosa nos inicia en la tradición rural cántabra, retazos de una forma de vida ganadera y agrícola sustituyen al ambiente marismeño al que ya nos habíamos acostumbrado. Dejamos la iglesia de San José a nuestra derecha para continuar ruta hacia Hortigal, encontrándonos más tarde con el arroyo Gandarilla que nos conducirá a la población del mismo nombre. El Camino Lebaniego penetra en la Cantabria verde, serpenteando entre prados y cultivos: maíz, patatas, alubias, cebollas… una amplia variedad hortícola que enriquece la gastronomía de estas tierras de peregrinaje. Las montañas van tomando cuerpo en el paisaje y comenzamos a sentirnos abrazados por su influjo. Al fondo, las siluetas de los poderosos Picos de Europa nos van a ir marcando el camino a seguir en busca del tesoro espiritual que supone poder ver y acercarse, al mayor trozo que se conserva en el mundo de la verdadera Cruz de Cristo. Gandarilla nos brinda un alto en el camino, atónitos por los paisajes que nos rodean. Los bosquetes forman linderos en los pastizales, enriqueciendo de vida al valle: robles, fresnos, alisos…, albergan una variada fauna que nos sorprenderá a lo largo de la ruta. De Gandarilla atravesamos el Alto de la Rejoya con dirección a Bielva, capital del municipio de Herrerías y tierra natal del famoso jugador de bolos cántabro Rogelio González, el zurdo de Bielva. La Torre de Cabazón es el edificio más antiguo del termino, la fortaleza se haya rodeada de una barbacana que la distingue de las numerosas existentes en otros lugares de Cantabria. Perteneciente al señorío de Rábago, la podemos fechar entre los siglos XII al XIV. El paisaje montaraz va predominando y los pastos menos fértiles se alternan con las masas boscosas. Desde Bielva conectamos con la localidad de Puente El Arrudo, bordeando más tarde la margen izquierda del río Nansa. En la pequeña localidad de Cades se encuentra un interesante conjunto rural formado por un molino y una antigua ferrería que se encuentra abierta al público. La Casona de Rubin de Celís, en el recinto de la ferrería, data del siglo XVIII. Como reliquia etnográfica, se conserva la Panera de Cades, única en Cantabria.

río nansa EL VALLE DE LOS TRES RÍOS.

Desde allí, continuamos por una intransitada carretera que nos indica la escasa población existente en este recóndito valle cántabro. Paulatinamente, vamos tomando altura sobre el embalse de Palombera, rodeados de una naturaleza grandiosaque nos invita a continuar, disfrutando del Camino Lebaniego, hasta arribar a la Venta de Fresnedo. Accedemos así, rodeados de belleza, al valle alto de Lamasón, un buen lugar donde pernoctar o descansar de los avatares del camino. La magia y tranquilidad de sus paisajes comienza a inspirarnos una cercanía a nuestro destino, las tierras lebaniegas pronto serán conquistadas por nuestros pies. Entre Sobrepeña y La fuente, la carretera sigue sobrepuesta al antiguo camino. El municipio de Lamasón fue poblado como consecuencia de ser vía de comunicación entre Puente Nansa y Liébana. Siempre unió las tres cuencas de los ríos Deva, Nansa y Saja. Sus poblaciones más relevantes son Sobrelapeña, Quintanilla y Lafuente. La pequeña iglesia románica de Santa Juliana de la Fuente, es uno de los edificios religiosos más destacados de la comarca. Su construcción se remonta a finales del siglo XII ocomienzos del siglo XIII. Muy próxima a la iglesia y sobre una tapia de una casa con portalada se encuentran las esculturas denominadas “La pareja de Lamasón”. Se trata de las esculturas de un hombre y una mujer, datan del siglo XVII. Bajo la efigie de la mujer se lee “Cuantos pasan que no vuelven”. En esa misma escultura figura la fecha de 1625. El camino hacia el barrio de Burió afronta una fuerte pendiente que conduce a la carretera de Peñarrubia, en apenas un kilómetro alcanzamos el collado de la Hoz. Desde este punto, podemos divisar el esplendor del macizo oriental de los Picos de Europa.

Lamasón

DEL NANSA AL DEVA, PUENTE ENTRE MONTAÑAS

Un sendero desciende hasta el pueblo de Cicera, en pleno corazón del valle de Peñarrubia. Penetramos en el collado de Arceón, un sinuoso camino nos conducirá hasta Lebeña, donde visitaremos una de las iglesias más bellas y singulares del prerrománico español, Santa María de Lebeña. Arcos de herradura, altar con esvástica helicoidal, así como un tejo milenario tronzado recientemente por un rayo, nos indican retazos mozárabes y también paganos, de características únicas. El Camino nos concede dos sendas a elegir, pero tomaremos en vez de la peligrosa carretera de la Hermida, una sinuosa vía a la derecha de la carretera que nos conducirá al pueblo de Allende. Desde la plaza ascenderemos por un camino hormigonado que se bifurca, dirigiendo nuestros pasos hacia la izquierda. Ante nuestros ojos se irá abriendo el maravilloso valle de Camaleón. El esfuerzo de las pendientes se ve ahora recompensado por un hermoso camino entre bosques que nos guía hasta la población de Cabañes. Muy cercana a ella se haya la aldea de Pendes. Un paraje natural majestuoso, conocido como el Castañar de Pendes, nos obliga a recostarnos sobre la mochila para contemplar a la magnífica Peña Ventosa, que iremos dejando a nuestras espaldas en dirección a Castro Cillorigo. Descendiendo hacia el río Deva, un sendero que pasa junto a la ermita de San Francisco, nos acerca a las casas de Otero, y de su iglesia de Santa María de los Dolores. Llegamos a la carretera local a la altura del Parque Nacional de Picos de Europa, nos muestra los valores más importantes de la comarca.

castañar de pendes

El valle se abre a la villa de Potes, capital de estas tierras lebaniegas y centro comercial de la zona. Pasear por sus calles empedradas, visitar el Centro de Estudios Lebaniegos, admirar su arquitectura civil, saborear un buen cocido típico…, son buenas razones para hacer un alto en el camino, con la tranquilidadde que, el objetivo marcado tan sólo se encuentra a media hora de la villa. El monasterio de Santo Toribio de Liébana nos espera, para envolvernos con ese ambiente sosegado y espiritual que se produce cuando se entra en un recinto sagrado, pero también con la emoción de acercarnos al Lignum Crucis, la Cruz Sagrada de Jesús.

lignum crucis