_MG_4374caribe

El sol que ya calienta bien temprano en las costas caribeñas, penetra punzando mis párpados a través del “ojo de buey” del velero. Un abrazo de cuerpos resecos por la sal y la arena me transporta a mis ensoñaciones de la noche anterior: un baño a la luz de la luna con una sirena blanca, la calidez de un abrazo en un mar tibio y embaucador, el sonido de las aves marinas inquietas por los movimientos en la oscuridad. La vida en su máximo placer; la paz existe en el mundo y también existe el amor, dos elementos que nos certifican la perpetuidad del ser humano.

bodegón suelo web

El sonido de un aparato de radio llega desde la cubierta a ritmo de salsa. Pero no es molesto, es feliz, porque sentirse rodeado de felicidad provoca que aún sea más intenso este ansiado sentimiento; es como un efecto dominó de energía positiva, dónde las fichas al chocar provocan una explosión que desplaza a cualquier secuencia negativa, expulsándola bien lejos de nosotros.

gaviotas roques web

 

Zumos naturales, plátanos fritos, café, tortitas… Todo, frente a un mar turquesa donde bailan con el viento los pelícanos y las gaviotas. Así comienzan los días en el paraíso, disfrutando del Aquí y del Ahora.

charrán pescando

Los arrecifes de coral de los Roques conforman un ecosistema bellísimo y repleto de vida marina, siendo los mejor conservados y vírgenes de todo el mar Caribe. Los corales poseen una estructura calcificada blanca, los diferentes colores que presentan se deben a unas microalgas que viven en simbiosis con los pólipos, por lo que el coral necesita de aguas transparentes para desarrollarse y para que estas algas realicen así la fotosíntesis. Por ello, las barreras de Coral son terriblemente sensibles al cambio climático y la subida del nivel de las aguas.

pelícanos

Los pelícanos se concentran al atardecer en grandes grupos para descansar y contarse sus aventuras del día.

_MG_4584pelicanos

El archipiélago de los Roques es un racimo afortunado de islas que afloran a una hora de vuelo desde el aeropuerto de Maiquetía, en Caracas. La avioneta aterriza en un perdido aeródromo sin ninguna dificultad, debido a la carencia de obstáculos geográficos. Los cien azules del mar, mezclados en la paleta del mejor pintor, nos ilustran con una marina inigualable durante todo el vuelo, pero no es arte figurativo, es la realidad de una insuperable naturaleza que nos deja entusiasmados y deseando sumergirnos en las aguas de ensueño de estas islas divinas.

los roques desde el aire

Las playas de arena infinita, el vuelo de las aves, los olores de esta tierra penetrarán en nuestro recuerdo creando unas sensaciones que nos arrastrarán indefinidamente a regresar, pues al lugar donde hayas sido feliz siempre debes tratar de volver, por mucho que el Maestro Sabina cante lo contrario.