cesar bn web

 

LA GRAN FAMILIA DE LOS ACTOS.

Cuando me preguntan, en cualquier lugar de España, cuál es el secreto para que en un pueblo de 12.000 habitantes, en apenas 14 años, se hayan conseguido crear y difundir unas fiestas a nivel internacional; siempre respondo que sin duda alguna el gran secreto de Guerras Cántabras son “las oportunidades”.

Todos tenemos aspiraciones escondidas. Aspiraciones que en nuestra vida normal, castramos en virtud de las necesidades del día a día; pero que forman parte de nuestra verdad más íntima y absoluta… de nuestros sueños. Aspiraciones, que en algunas ocasiones han tenido que ver con sueños locos de juventud que la vida ha ido enterrando en el baúl de los recuerdos; y que en otras, han ido aparecido con el paso del tiempo, con el dolor que supone el no haberlas descubierto cuando todavía teníamos fuerza para luchar por ellas. Ahí, justo ahí, es donde aparecen nuestras fiestas y sus oportunidades.

Durante diez días nos inventamos una especie de sociedad virtual en la que nuestra realidad cotidiana desparece y deja paso a nuestro verdadero yo. Todo es posible, en éste regreso a nuestros orígenes. En esa vuelta a una sociedad primigenia en la que cada hombre realizaba dentro del grupo las labores para las que estaba dotado. Gente con cualidades para el mando, tienen la oportunidad de gestionar los grupos. Gente que hubieran soñado con tener dos estrellas Michelin disfrutan viendo como degustan sus manjares decenas de personas; y así podríamos seguir enumerando: escultores, decoradores, diseñadores, pintores, artesanos, músicos, soldados, luchadores, y por supuesto ACTORES.

romano bn web

Hoy quiero hablaros de estos, de los actores, de los locos que se suben encima de un escenario y sienten que vuelan junto a sus palabras.

Por nuestra familia de Guerras Cántabras han pasado cientos de ellos, algunos míticos a los que recordaremos siempre, otros fugaces y tímidos como luciérnagas temerosas; pero todos y digo bien todos, con el mérito grandioso de vencer su miedo con el objetivo de convertirse en parte de nuestra historia.

El circo romano del que todos nos enorgullecemos y que es ahora mismo una de las tarjetas de presentación de nuestras fiestas, se creó hace ahora 8 años y está unido a la llegada de Anabel Díez a la dirección artística de Guerras cántabras. Tiene una capacidad para unas 2.500 personas, un escenario de dos pisos con 12 metros de ancho por 10 de fondo, y un decorado de cuatro metros de altura. Un escenario grandioso, como habrá pocos en la región; y se lo debemos al esfuerzo de muchísima gente, pero me sentiría muy injusto, si antes de seguir, al hablar del escenario, no paro un segundo y hago un merecido homenaje, por las horas de trabajo que pasaron en su realización, a Carlos San Segundo y Maite Gutiérrez.

circo web tierra

Pero el circo romano es mucho más, o eso al menos pretendemos los que habitamos en él. El circo romano es un submundo dentro de la fiesta. Un lugar destinado a que podamos mostrar de una forma hermosa y con los más avanzados medios técnicos, lo mejor de nosotros mismos, para transportarnos a otro mundo en el que poder recordar y honrar a nuestros antepasados. Pero para que eso sea posible hacen falta muchas horas de trabajo. Si os fijáis bien, al acabar un acto, no es extraño ver a un grupo de locos abrazados debajo del control, con lágrimas en los ojos aunque ellos no hayan intervenido en esa representación. Pues bien, ese grupo de locos llorones es lo que llamamos “la familia de los actos” pero ¿por qué lloramos si todo ha salido bien? Pues, bien, hoy voy a contároslo.

cesar web roble

Durante todo el verano, mientras la demás gente se va a la playa, al monte, o a hacer barbacoas, los actores de Guerras Cántabras, se encierran para ensayar, normalmente el recorrido suele ser el mismo.

cantabro bn 1

En un primer momento están los miedos, el enfrentarse a algo que nunca han hecho, cualquiera que hemos pasado por un escenario sabemos que asomarte a ti mismo produce más vértigo que cualquier desfiladero. Hay noches sin dormir en las que te imaginas en el circo lleno, mientras aplaude la gente y a renglón seguido te imaginas en el circo lleno quedándote en blanco mientras el público se ríe, es el tiempo en el que o bien sales corriendo o bien te haces la pregunta:

–       ¿Pero yo seré capaz?

Cuando uno se hace esa pregunta ya no hay vuelta atrás.

A los pocos días te encuentras con tus compañeros. El sentirte parte de un grupo, aprenderte el texto, es un período ilusionante. Una época de esfuerzo gratificante, en la que cada día notas como avanzas, como aparece dentro de ti el personaje, a la par que te encuentras con sus palabras, es el momento de los deseos:

–       Voy a ser capaz… seguro.

Pero entonces damos el siguiente paso, el del abandono. Es el momento en que de repente comprendes a tu personaje y te abandonas a ti mismo. Si eres un guerrero cántabro, te imaginas su rabia, piensas en sus hijos, en sus necesidades; si eres un personaje romano sientes la necesidad de imponer tu forma de entender la civilización, la sensación de que algún día el mundo será más justo a través de ti.

En fin, que tu empatía con el personaje se dispara y ahí es donde estás perdido, porque entonces aparece tu necesidad de superación. Tu ansia por mostrarle al mundo aquello que has sentido, tu lucha por que la gente comprenda y ame a tu personaje, es el tiempo de la necesidad.

cantabro bn

–       Tengo que ser capaz.

La siguiente fase es la peor, mientras el resto del mundo sigue en la playa, tú no haces más que dar vueltas a como dices una frase de forma correcta, o como consigues con un tono transmitir la emoción, el miedo, el valor… Es una lucha de 24 horas en la que sientes no ya solo que no avanzas si no que en muchas ocasiones retrocedes y por supuesto vuelve a aparecer la primera pregunta;

–       Pero… ¿Seré yo capaz?

Normalmente en ese período uno se agarra a nuestra directora Anabel y piensas que si alguien con su trayectoria, está segura de que lo puedes hacer, pues así será. Suelen ser días desesperantes en los que vuelve el vértigo y uno ve acercarse el peligro a través de hojas de calendario. Es también el momento en el que el grupo es fundamental, el encontrarse con compañeros que sienten lo mismo que tú y que te apoyan te hace quererles y desear que a ellos también les salga todo bien.

–       Juntos somos capaces.

Aparece entonces la última semana y con ella la llegada al circo. Ya no hay vuelta atrás y lo sabes.

romanos 2 web bn

Allí uno se siente tan pequeño que se hace vulnerable, pero a la vez esa pequeñez te hace sospechar que estás protegido; que entre tanta gente, tanto caballo, tanto tambor y tanta armadura tampoco se te va a ver tanto. Además, todo el mundo sabe que no eres un profesional así que si te quedas en blanco pues no tiene más importancia… algún compañero te sacará del apuro. ¡Seguro!

Y un día de esa semana, cualquiera puede ser, te descubres pisando la hierba del circo y diciendo a ti mismo, que no te vas a quedar en blanco y que lo vas a hacer perfecto.

cantabros niños bn

–       Pero, ¿por qué no voy a ser capaz?

Después llega el día “Guerras”, te vistes, te maquillas, te das una vuelta por el campamento, pruebas el sonido y piensas… ¡ufff que locura! me escucho a mí mismo unas décimas de segundo después de hablar. Es la última dificultad, Anabel te ha avisado y preparado para ella, pero siempre sorprende, claro que la necesidad de vencerla hace que te olvides de tus miedos. Por eso, cuando te quieres dar cuenta, estás ante la puerta del circo y miles de personas esperan tu entrada.

–       Adelante.

Y entonces sin saber cómo empiezas a volar. ¿Recuerdas cuando eras niño y jugabas delante del espejo a ser un superhéroe? Pues imagínate cuando entras en el circo de Guerras. Eres más alto, más valiente, y más poderos de lo que jamás lo hayas sido. Te ves arropado por las luces, el vestuario, ves como tus compañeros luchan para sacar adelante su papel y todas las tardes sin playa toman sentido, porque por una vez en tu vida, te sientes gigante.

gaiteras web

Al final cuando estalla el aplauso y todo acaba eres la persona más feliz del mundo. Por eso llorando, corres a abrazar a tus compañeros y a tu directora, emocionado por haber sentido todo lo que has sentido, mientras un grito silencioso brota con orgullo dentro de tu cabeza:

–       He sido capaz.

Luego muchos deciden seguir y no bajarse del escenario. Yo, por ejemplo, ahora me dedico profesionalmente a ello. Y aunque he trabajado en muchos teatros, y de todos ellos guardo un maravilloso recuerdo, jamás podré olvidar la última vez que vestido de Cayo Antistio me dirigí a mis tropas para convencerles de que éramos los guardianes de la civilización:

“Avanzando legionarios, avanzando”

Jamás volveré a sentirme tan grande. Por eso y por tantas cosas: Gracias Guerras Cántabras.

 

guerreros bn