puerto de piedrasluengas web

El bosque rebosa alimento, en cada rincón nacen bayas y frutos de los árboles: manzanos silvestres, nogales, castaños… robles y encinas repletos de bellotas. La naturaleza brinda vida a la vida, mientras la fauna salvaje acopia alimento y energía para afrontar el gélido invierno de la montaña. Las noches se han ido haciendo más largas, el frío de las heladas ya hiere a las plantas y acalla el sonido de grillos y saltamontes. La fauna infatigable husmea entre la hojarasca; el jabalí, levanta prados y pasiones hasta quedar bien cebado de bellotas e invertebrados.Piedrasluengas, se vuelve así un arca de Noé donde la fauna cantábrica se despliega por pastos, bosques y montañas. Los robles y las encinas que arrancan de la caliza en las vertientes más cálidas, dan paso según ascendemos a árboles más propios de la alta montaña. Las hayas y abedules se visten de colores para la ocasión, la fiesta del otoño ya vierte su magia por la Liébana. El ganado intuye que ya le queda poco para gozar de la libertad del indulto que le llegó en primavera y que finalizará con las primeras nieves. Las vacas rumian cansinamente los pastizales de los cordales disfrutando de la brisa montana, y las ovejas custodiadas por pastores y mastines, corretean tranquilas cerca del río.
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Los truenos de los hombres ya han comenzado a sonar en las montañas y el huidizo cerdo salvaje se esconde entre las escobas, en lo más impenetrable, hasta que la noche y la oscuridad dan rienda suelta a sus correrías, tan solo apaciguadas por el lobo y las escopetas.
mirador de piedrasluengas web
Al coronar la cima del puerto, el viento frío de la sierra azota molesto nuestra cara, no vaya nadie a osar invadir las tierras salvajes y bellas de la Pernía. Nos asomamos al balcón natural encarando el macizo de Los Picos de Europa, para arrodillarnos a los dioses de esas montañas que derrotaron poderosos ejércitos de seres humanos; siempre ambiciosos, sedientos de oro y de tierras. La Peña Vieja se impone sobre las otras, por vieja y por sabia, despunta y se clava en las nubes hasta provocar su llanto. Naranjas, ocres, rojos… confluyen los bosques por ambas laderas que descienden hasta Potes y hacia el racimo de pueblos y aldeas que se esconden entre quebradas.
peña labra y tres mares web
Al coronar la cima del puerto, el viento frío de la sierra azota molesto nuestra cara, no vaya nadie a osar invadir las tierras salvajes y bellas de la Pernía. Nos asomamos al balcón natural encarando el macizo de Los Picos de Europa, para arrodillarnos a los dioses de esas montañas que derrotaron poderosos ejércitos de seres humanos; siempre ambiciosos, sedientos de oro y de tierras. La Peña Vieja se impone sobre las otras, por vieja y por sabia, despunta y se clava en las nubes hasta provocar su llanto. Naranjas, ocres, rojos… confluyen los bosques por ambas laderas que descienden hasta Potes y hacia el racimo de pueblos y aldeas que se esconden entre quebradas.
Peña Abismo frente a Peña Labra
Al sur, la provincia de Palencia no va a la zaga de tamañas montañas y chulean con su presencia el afilado Espigüete y el imponente Curavacas, en el Parque Natural de Fuentes Carrionas. La Peña Abismo o Bismo para los lugareños, se alza frente a la Peña Labra y al Pico Tres Mares, llamado así porque cuenta la tradición que las aguas de sus arroyos vierten al Cantábrico, al Mediterráneo y al Atlántico.
La Peña Abismo siempre me llama cuando la miro y, de tanto llamarme, hemos decidido conquistarla como a una bella reina mora. En invierno, cuando las montañas nevadas y heladas se agigantan y sus aristas se vuelven más inalcanzables que nunca; sus laderas boscosas y de calizas desgajadas son una fortaleza para guarecer a la fauna. Allí los grandes mamíferos como el lobo, el oso pardo o el venado luchan por la supervivencia, siempre complicada en estas tierras. El benigno otoño, dulcifica la montaña siendo una estación ideal para ascender a los picos más altos antes de que la nieve y el hielo dificulten la ascensión. Desde la iglesia de Piedrasluengas, una pista a la izquierda de la carretera será un fácil camino para acceder a las proximidades de Peña Abismo. La pista va dejando un hayedo a la derecha, bordeando la montaña y, en principio, alejándonos de ella para acercarnos más hacia Peña Labra. Sus farallones labrados en la piedra nos dan indicios claros de lo que motivó su nombre. Continuando la pista llegamos a un arroyo que cruza el camino y que bien nos puede servir para aprovisionarnos de agua si es necesario.
Peña Abismo web
Cerca del mismo, divisamos otra pista a la derecha que nos aproximará a Peña Abismo, aunque la opción de cruzar un hermoso pastizal cercano a un recóndito bosque nos parece más atrayente. Si desde allí estudiamos la ascensión a la peña, claramente vemos que la opción más sencilla es rodear sus acantilados, dejándolos a nuestra derecha, y subir, sin tener que trepar, por la chepa de la montaña que cada vez se ve más cercana y fácil de ascender, aunque con un desnivel acusado. Antes de lo esperado llegamos a la cima que nos ofrece un balcón extraordinario entre provincias. Cantabria y Palencia nos saludan en un día esplendido que nos permite admirar la belleza de La Tierra del Roble.